Cuenta la leyenda que había una nena chiquita, que quería crecer rápido. Se moría por ser adolescente, grande, divertirse con sus amigas, disfrutar sin sus padres...
Esa misma nena, hoy es adolescente, es grande, se divierte con sus amigas y disfruta sin sus padres. Pero adentro de ella, y no taaaan empolvada en el fondo, sigue estando esa enana, que cree que, ahora que creció, ser grande es una mierda. Porque, sí, lo es. Sobre todo para los chiquitos. Porque no hay tantos juegos, ni juguetes aterciopelados. No hay cuidados, sino responsabilidades. Es una mierda. Y aunque pasa el tiempo, y los "grandes" tiramos recuerdos y más recuerdos en el mismo baúl, y el nene chiquito va quedando aplastado, mi nena chiquita no. Porque siempre se caracterizó por ser
Gracias a ella, siempre voy a tener un pero, un por qué o un comentario inocente para hacer. Gracias a ella, voy a poder batir mis pestañas y seguir causando ternura. Gracias a ella, nunca voy a crecer del todo, y siempre me voy a conservar "fiel" a mí misma.
Gracias, mini yo
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